Alemania se da cuentaA las 17:11, el teléfono de Helena Ferreira sonó con el tono reservado para problemas que llegaban de traje.
Almuerzo y la verdadera preguntaA las 11:58, antes de que Klaus conociera a Thaís y reescribiera el final de su informe, Stefan regresó del estacionamiento con Adriana, la camisa pegada a la espalda por el calor y por algo más: la energía que nace al ver funcionar algo por primera vez. El equipo de radio había instalado un build funcional en un auto real. No una simulación ni un banco. Un auto. Volante, cuatro puertas, un tablero que respondía. Su cuerpo corría sobre aquella victoria como sobre azúcar: rápido, brillante, insostenible.