Lo que sabe el cuerpoSalieron de la casa de samba a las 02:00, bajo las farolas encendidas contra la oscuridad de Barra Funda. Júlia estaba viva de cachaça y ritmo. Stefan, de agotamiento y de algo que todavía no sabía nombrar.
Dentro del calorJúlia no había llevado a Stefan para enseñarle Brasil. Lo había llevado porque le gustaba, porque se había sentado junto a ella ante un banco de pruebas averiado en vez de aparecer con diapositivas, y porque quería saber qué hacía en una sala que no necesitaba reparaciones.