Cuatro dedos sobre un botónEl jueves, la mujer de las uñas pintadas pausó un pódcast a los cuatro minutos y diecisiete segundos, cambió a FM y volvió. La música de apertura empezó de nuevo. Dejó caer la cabeza hasta casi tocar la unidad con la frente.
El espacio para una respuestaPara el martes, Rodrigo había aprendido a odiar la palabra proporcionar. Estaba al comienzo de la pregunta 14 con la seguridad insípida de alguien que nunca había perdido el último autobús a casa. Proporcionar un análisis. Proporcionar una referencia. Proporcionar una confirmación. Todavía tenía la camiseta húmeda entre los omóplatos por el viaje a la oficina; el aire acondicionado había enfriado el sudor sin secarlo, y cada vez que se inclinaba hacia la pantalla, la tela le tiraba de la piel.